viernes, 26 de junio de 2009
¿Piratas de la red o fanáticos impenitentes?
En la actualidad, resulta difícil para una persona sudamericana poder seguir las ligas europeas. La mayoría de las empresas de cable del continente retransmiten la señal de FoxSports o ESPN, que tienen derechos parciales de transmisión de las ligas de España e Inglaterra.
Sin embargo, existe un problema para quienes quieren seguir a su equipo favorito. Si mi equipo favorito en Inglaterra es el Arsenal, y en España el Real Madrid, tendríamos algún ligero inconveniente para verlos en las pantallas de cualquiera de los canales de amplia cobertura, pues los derechos de esos equipos no pertenecen a la mayorista audiovisual que surte a las dos televisoras.
Es entonces cuando surge la pregunta:¿Cómo puedo seguir a mis equipos? Y se consiguen varias respuestas, unas más cercanas a la popular "piratería", y otras totalmente legales. Es posible seguir a los equipos que no solemos ver a través de las radioemisoras que cubren los partidos, y eso no se salta la barrera de la legalidad, pues son medios acreditados que pueden retransmitir vía web los partidos.
La otra solución, es recurrir a ciertos sites de internet que proporcionan la capacidad de observar los partidos, tomándolos de la señal auténtica y autorizada para transmitir, y conectar esa señal a servidores P2P como el SopCast o TVants, que permiten a una persona sin acceso real a los canales de transmisión poder seguir a sus equipos.
No resultaría lo más correcto. Sin embargo, cada quien es libre de correr el riesgo que implica el utilizar este tipo de herramientas. Además, las legislaciones del mundo se están quedando atrás en cuanto a determinar qué resulta ilegal o no en este tipo de cuestiones. Si desde América Latina acceso a la televisora de Singapur que transmite la liga inglesa ¿en qué jurisdicción estoy cometiendo el delito? ¿realmente es delito?
Desde este medio, consideramos que recurrir a la piratería es una manera poco correcta de actuar. Los derechos de autor, y las exclusividades de transmisión deberían ser respetadas. Por otro lado, comprendemos también la necesidad de cada fanático de seguir a su equipo, y ya que el delito (si lo existiera) es personal, cada quien es libre de satisfacer lo que considere sus necesidades deportivas de la manera que le resulte más cómoda.
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